Kelly Spanou rehabilitó en Tinos una vivienda de 115 metros cuadrados sin corregir la geometría no ortogonal heredada. Muros de piedra y vigas restauradas conservan la lectura del edificio, mientras una ampliación incorpora dormitorio y baño.

Una isla de cocina de concreto y piedra, particiones de madera y almacenamiento integrado introducen precisión contemporánea. El exterior suma piscina, cocina y áreas de estancia que siguen la topografía.

La intervención evita convertir la casa en una réplica histórica. La continuidad surge de materiales y proporciones, pero las piezas nuevas permanecen identificables y permiten que el conjunto siga cambiando.