iHouse estudio construyó Casa Solís 21 como vivienda temporal de 125 m² en el entorno rural de Soca, Canelones. El encargo buscaba un lugar de fin de semana próximo a Montevideo, abierto al lago y capaz de reunir a una familia sin eliminar la autonomía entre sus miembros.
La casa se divide en tres módulos conectados. El primero contiene sala, comedor y cocina en un espacio orientado de este a oeste y termina en la suite principal; el segundo resuelve la entrada y la articulación; el tercero, orientado al norte, aloja los dormitorios infantiles.
La modularidad no es solo compositiva. Las tres piezas se fabricaron completamente en las instalaciones de iHouse, se transportaron al terreno y se unieron sobre cimentaciones ya preparadas. La operación redujo el tiempo de obra en el lugar y la alteración del paisaje.
Madera exterior y cubiertas metálicas reinterpretan la casa rural uruguaya sin reproducirla literalmente. La precisión industrial convive con vistas largas, luz cruzada y una implantación que reconoce la orientación.
PublicidadARQUITHEAArquitectura para mirar mejorIdeas, obras y herramientas para entender la ciudad desde preguntas reales.Sigue @arquithea_ ↗El dato útil para otros proyectos no es que todo edificio deba viajar terminado. Es que diseño, tolerancias, dimensiones de transporte, conexiones e instalaciones deben resolverse antes de entrar al sitio, cuando modificar una pieza resulta más barato y controlable.
¿Cuándo la construcción modular mejora realmente una vivienda?
Cuando reduce incertidumbre, tiempo y residuos sin obligar a repetir una planta indiferente al lugar. Aquí los módulos organizan la fabricación, pero la orientación y las vistas siguen perteneciendo a este terreno.
