María Catalina Picón Meleda y Alberto Browne Cruz ampliaron y rehabilitaron una casa de 1963 en Pedro de Valdivia Norte, Santiago. La orientación norte-sur, la sombra del cerro San Cristóbal y la necesidad de preservar jardines y privacidad condicionaron la intervención de 264 m².
La obra conserva el volumen principal y suma una pieza transversal de madera sobre parte de la planta existente. Su cubierta ondulada introduce mayor altura y luz, con una referencia constructiva a las Escuelas de la Sagrada Familia de Gaudí.
El nuevo cuerpo no intenta confundirse con la casa original. Material, sección y ritmo permiten distinguirlo, pero las circulaciones y patios hacen que ambas etapas funcionen juntas.
Varias cerchas retiradas durante la obra se transformaron en mesa y estanterías. Esta reutilización conserva material y memoria sin convertir cada fragmento en pieza museográfica.
PublicidadARQUITHEAArquitectura para mirar mejorIdeas, obras y herramientas para entender la ciudad desde preguntas reales.Sigue @arquithea_ ↗Un estanque natural, vegetación nativa y cubiertas verdes completan la relación con el exterior. La ampliación demuestra que ganar superficie puede servir también para reorganizar luz, agua y clima en lo ya construido.
