La Casa JQY se posa frente a la playa de São Sebastião, Brasil, sobre la huella de una construcción anterior. André Becker utiliza ese límite ya alterado para desplegar 500 m² sin avanzar más sobre el terreno costero.
Sala, comedor, terraza, piscina y dos suites superiores miran al mar. Dos muros laterales macizos y una losa delgada generan terrazas profundas en voladizo, una sombra continua que permite abrir grandes paños.
Del lado de la calle, un jardín interior recibe con un espejo de agua, lamas de vidrio y varas de biriba que filtran luz y aire. El volumen frontal sostiene una cubierta verde, deck y otro espejo de agua hacia las montañas.
La clave es la doble orientación: montaña, jardín protegido, terraza y arena forman cuatro grados de exterior. La casa admite actividades simultáneas sin que toda la vida dependa de la escena de la piscina.
PublicidadARQUITHEAArquitectura para mirar mejorIdeas, obras y herramientas para entender la ciudad desde preguntas reales.Sigue @arquithea_ ↗Por qué importa. reutilizar una huella existente no vuelve sostenible una vivienda de gran tamaño, pero muestra una decisión territorial concreta. En parcelas costeras frágiles, dónde se apoya el edificio es tan importante como su lenguaje.
El desempeño dependerá de la ventilación cruzada y la resistencia al ambiente salino. JQY convierte el paso entre calle y mar en una secuencia climática y usa la sección para conservar lugares de intimidad.
