Casa Iriarte, de SOCO, transforma una parcela estrecha del centro histórico de Las Palmas mediante un patio descentrado que introduce luz y ventilación. Las habitaciones conectadas admiten vivienda y estudio sin jerarquías rígidas.

La estructura de concreto y los bloques vistos con agregado volcánico local se proyectan para durar entre 80 y 100 años. Particiones y carpinterías de madera, con ciclos menores, quedan accesibles para ser reemplazadas.

Las fachadas modulares también funcionan como capas independientes. La sostenibilidad se formula así en términos de tiempo: conservar lo que debe permanecer y permitir que usos, tecnologías y componentes cambien sin demoler la casa.