José Pedro Vicente Arquitectos eleva por completo una vivienda de 179 m² en Algarrobo para responder al paisaje, la seguridad y el clima costero.

El suelo queda libre y concentra piscina, jardines, terrazas, parrilla, fogón y bar. La planta baja exterior se convierte en el verdadero centro doméstico.

Arriba, el volumen habitado controla vistas y privacidad mientras su sombra prolonga el uso del espacio abierto durante distintas horas.

La operación es clara: en vez de ocupar la parcela con habitaciones, la casa construye un techo para que la vida suceda debajo.

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