En las colinas de Radgona-Kapela, al noreste de Eslovenia, una vivienda de 170 m² ocupa la cima como retiro ocasional desde la capital. Skupaj Arhitekti propone una pieza compacta que busca sostener el paisaje cultural mediante el uso.
La casa se apoya en una construcción clara y una materialidad dominada por madera. Su volumen contenido utiliza pendiente, vistas y orientación como parte de la organización cotidiana.
Aleros, terrazas y cambios de profundidad regulan el paso entre interior y clima. Desde lejos, la forma pertenece al repertorio rural de cubiertas sencillas; de cerca, aberturas precisas enmarcan luz y horizonte.
La clave territorial es qué significa una segunda residencia en un paisaje productivo. La respuesta depende de ocupación real, mantenimiento de la parcela y relación con infraestructuras y comunidad.
PublicidadARQUITHEAArquitectura para mirar mejorIdeas, obras y herramientas para entender la ciudad desde preguntas reales.Sigue @arquithea_ ↗Por qué importa. frente a la imitación pintoresca y el objeto autónomo, el proyecto propone una forma nueva pero mesurada, cuya expresividad nace de construcción y bordes.
La madera reducirá la abstracción al envejecer. La casa no pretende dominar la colina: construye condiciones para observarla, recorrerla y regresar.
