La vivienda ocupa el antiguo Barracão de Vila Maia, en Campolide, una estructura de mampostería construida en la década de 1920 para guardar materiales, herramientas y carros. El edificio tenía cubierta de teja marsellesa, suelo de tierra y apenas una fachada frontal.

José Adrião Arquitectos conserva la envolvente urbana y adapta 411 m² mediante patios, lucernarios y una secuencia de vacíos. Como los laterales permanecen adosados, la luz debe entrar desde arriba y organizar el centro de la planta.

Un patio principal funciona como impluvio contemporáneo: reúne agua, aire y recorridos y permite reconocer la profundidad del antiguo almacén. Otros huecos separan usos sin cortar por completo la continuidad espacial.

Parte del programa desciende para obtener altura útil sin levantar un volumen que altere la escala de la villa obrera. La operación aprovecha el espesor existente y concentra la transformación en el interior.

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El proyecto muestra que reutilizar una construcción productiva como vivienda no consiste en distribuir habitaciones sobre una planta oscura. Primero hay que crear condiciones ambientales —luz, ventilación, drenaje y orientación— capaces de hacer habitable la estructura.