NAHE Architects ha rehabilitado en Madrid una vivienda de 160 m² para integrar vida cotidiana, pintura y música sin convertirla en una suma de cuartos especializados.

El proyecto redistribuye el interior y utiliza madera, acero y hormigón para dar continuidad a ambientes con requisitos acústicos y lumínicos diferentes.

Los estudios se conectan con las áreas domésticas mediante transiciones claras, de modo que el trabajo creativo forma parte de la casa sin ocuparla por completo.

La intervención demuestra cómo una reforma precisa puede añadir nuevos modos de uso sin aumentar superficie ni borrar la estructura espacial existente.

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