El radar brasileño de octubre conecta vivienda, educación, paisaje y movilidad. Entre las historias destaca el reconocimiento de ONU-Hábitat a Aldeia do Espraiado–Tekoa Ara Hovy, en Maricá, donde 13 familias guaraníes mbyá accedieron en 2025 a tenencia segura, viviendas tradicionales, escuela bilingüe, salud, cocina comunitaria y agua.
La selección incorpora debates sobre campus universitarios y ciudades planificadas, la ampliación de un aeropuerto con estructura de madera y el concurso para la nueva sede de Itaú Cultural en la Avenida Paulista. El hilo común es la capacidad de los edificios para participar de redes urbanas y culturales mayores.
El diagnóstico nacional sobre infraestructura peatonal y seguridad vial introduce el contrapunto necesario: los proyectos singulares no compensan por sí solos las brechas cotidianas. La calidad urbana se mide también en aceras, cruces, acceso y continuidad.
