Boroló es un edificio residencial de 5.200 m² situado en Teusaquillo, un barrio central de Bogotá marcado por la arquitectura de ladrillo y una intensa vida cultural.
El proyecto responde al crecimiento de hogares unipersonales, estudiantes y jóvenes profesionales mediante viviendas compactas complementadas por espacios compartidos para trabajar, cocinar, descansar y reunirse.
La planta baja prolonga el espacio público: la esquina se abre como una plaza con vegetación y zonas de estancia, de modo que el edificio no termina en la línea de fachada.
La calidad de una vivienda pequeña no puede medirse solo dentro de su puerta. Cocinas comunes, terrazas y zonas de trabajo pueden ampliar la vida doméstica, siempre que permanezcan accesibles y bien cuidadas.
PublicidadARQUITHEAArquitectura para mirar mejorIdeas, obras y herramientas para entender la ciudad desde preguntas reales.Sigue @arquithea_ ↗¿Puede una vivienda pequeña ofrecer una vida doméstica amplia?
Sí, cuando los metros privados se complementan con espacios comunes útiles, bien iluminados y fáciles de mantener. Lo compartido debe ampliar la casa, no servir como compensación publicitaria.
