To.org, Hassell, Localworks y Arup han construido un centro de artes escénicas en Bidi Bidi, uno de los mayores asentamientos de población refugiada del mundo, en el norte de Uganda.

El edificio reúne un anfiteatro semicubierto, aulas, espacios de formación musical y un estudio de grabación. Las puertas de suelo a techo permiten recibir desde grupos pequeños hasta encuentros de cientos de personas.

Los muros se levantan con bloques de tierra estabilizada fabricados con suelo excavado en el propio lugar. Su colocación deja pasar luz y aire y, mediante distintos patrones, absorbe y difunde sonido.

Un mismo sistema constructivo resuelve clima, acústica e identidad. La precisión no depende de un revestimiento añadido, sino de la geometría de cada bloque y del oficio necesario para repetirla.

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La cubierta ligera se prefabricó en Kampala y se separa de los muros para protegerlos de la lluvia y favorecer ventilación. Su forma dirige agua hacia un depósito de 200.000 litros.

El sistema podría recoger alrededor de 1,2 millones de litros al año. Según el equipo, un 70% pasa a la comunidad y el resto riega huerto y frutales.

La construcción proporcionó trabajo y formación a personas refugiadas y de la comunidad anfitriona. El valor del proyecto aparece tanto en el uso cultural como en el conocimiento y la infraestructura que deja.

El dato. el centro se completó en 2024 y continúa activo. La fotografía de Mutua Matheka muestra el edificio exacto y su envolvente permeable.

La pregunta

¿Por qué funciona mejor un sistema que resuelve varias cosas a la vez?

Porque reduce capas, coste y mantenimiento. Aquí el muro no solo cierra: ventila, ilumina, mejora la acústica y permite que el proceso de construcción sea local y legible.