La antigua prisión Bijlmerbajes fue concebida para separar. Bajes Kwartier utiliza parte de sus estructuras para intentar conseguir lo contrario.

El plan de OMA incorpora aproximadamente 1.350 viviendas, de las cuales un 30 % son sociales, además de programas comerciales y culturales sobre 7,5 hectáreas antes cerradas a la ciudad.

El conjunto conserva una torre, el edificio administrativo, partes del muro y la antigua Kalverstraat, transformada en eje peatonal y ciclista.

The Martin, terminado en 2026, introduce viviendas de entre aproximadamente 50 y 140 metros cuadrados, balcones continuos, terrazas comunitarias y comercio en planta baja. Su forma escalonada contrasta deliberadamente con el monolitismo penitenciario.

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La operación ambiental más relevante ocurre en el conjunto: el 98 % de los materiales procedentes de la demolición se ha reutilizado o reciclado. Hormigón, acero y puertas de celdas dejan de entenderse automáticamente como residuos.

El barrio utiliza almacenamiento térmico subterráneo y paneles solares para alcanzar neutralidad energética. Su prueba, sin embargo, será social: comprobar si la mezcla residencial y los recorridos nuevos consiguen producir un barrio abierto.

Conservar patrimonio no significa congelar aquello que representaba. Puede consistir en utilizar su materia y sus trazas para invertir su relación con la ciudad.

El dato. Bajes Kwartier transforma una antigua prisión en un barrio de 1.350 viviendas y reutiliza o recicla el 98 % de los materiales demolidos.

La pregunta

¿Qué cambia realmente para la arquitectura y la ciudad?

una prisión cerraba 7,5 hectáreas. La arquitectura solo habrá cambiado su significado si el nuevo barrio consigue conectarlas.

Crédito de imagen: The Martin, fotografía de Ossip van Duivenbode, cortesía de OMA. Archivo original publicado a 2.000 × 1.333 px.