La capilla de Revémont había perdido su uso religioso y corría riesgo de ruina. El municipio propietario encargó a GENS su transformación en un alojamiento singular de 140 m², completado en 2023.
El antiguo defecto de orientación —el coro mira al oeste— se vuelve una ventaja: una gran abertura prolonga el interior hacia la terraza y el paisaje del atardecer. Las nuevas habitaciones ocupan un volumen aislado en media planta; la otra mitad conserva altura, vitrales y placas votivas.
Una fachada interior acristalada refleja la parte intacta y recompone visualmente la unidad de la nave. La intervención cambia el uso sin borrar la lectura del espacio, demostrando que adaptar patrimonio puede consistir en ocupar menos, no en llenarlo todo.
