Una selección de seis proyectos no construidos reúne escuelas, guarderías, una biblioteca, un centro juvenil y nuevos modelos de orfanato. Las propuestas entienden el cuidado como una cualidad espacial que combina seguridad, autonomía y contacto con la naturaleza.
Patios, escalas intermedias, luz controlada y recorridos legibles aparecen como herramientas comunes, aunque cada contexto plantea necesidades distintas. La arquitectura busca acompañar edades y actividades sin convertir protección en encierro.
Su interés está en ampliar el programa: diseñar para la infancia también implica incluir cuidadores, familias y comunidades. La siguiente prueba será trasladar esas intenciones a presupuestos, normativas y edificios realmente accesibles.
