Aerocasa, en Cuenca, parte de una jerarquía poco habitual: el proyecto se entiende primero como jardín habitable y solo después como casa.
Feliu Vega Kennedy Arquitectura organiza 110 m² para una persona que busca distancia del ritmo urbano y convivencia cercana con perros y plantas.
Los límites entre interior y exterior se suavizan mediante patios, vegetación y recorridos que mantienen el jardín presente en la experiencia cotidiana.
La vivienda interesa porque no añade naturaleza como decoración final; permite que las necesidades de otros seres vivos influyan desde el principio en la organización.
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