BLT Arquitectos ha construido un espacio de innovación de 650 m² para la Universidad Católica de Córdoba.
La planta permanece abierta para admitir talleres, exposiciones, encuentros y actividades que todavía no están definidas. La indeterminación se convierte en un requisito, no en una falta de programa.
Cerramientos translúcidos dejan pasar luz sin convertir el interior en un escaparate permanente. Una fachada deslizante permite ampliar la relación con la plaza del campus.
La ventilación cruzada norte-sur y las entradas superiores de luz reducen la necesidad de climatización e iluminación artificial durante parte del año.
AdvertisementARQUITHEAArchitecture for seeing more clearlyIdeas, buildings and tools for understanding the city through real questions.Follow @arquithea_ ↗La flexibilidad depende de elementos concretos: altura, conexiones, resistencia del suelo, acústica, almacenamiento y facilidad para mover equipamiento. Una sala vacía no es automáticamente adaptable.
Dejar visibles estructura e instalaciones facilita intervenir en el futuro, pero también exige orden y criterios claros para que cada nueva capa no degrade el rendimiento ambiental.
El edificio cuestiona la imagen habitual de un centro de innovación como colección de objetos tecnológicos. Aquí la principal herramienta es una arquitectura capaz de cambiar sin rehacerse.
The fact. el proyecto corresponde al HUB UCC y la fotografía de Gonzalo Viramonte muestra el interior exacto publicado.
¿Cómo se diseña un uso que todavía no existe?
Garantizando condiciones duraderas —luz, aire, estructura, conexiones, acceso y almacenamiento— y evitando particiones que conviertan una hipótesis temporal en una limitación permanente.