Animà Village, de Sordo Madaleno Arquitectos, ocupa 24.000 m² en Cabo San Lucas.
El conjunto se organiza mediante seis pabellones de terracota y seis plazas abiertas con vegetación adaptada al desierto.
Sombra, ventilación y recorridos exteriores responden a un clima que alcanza aproximadamente 36 °C. El proyecto sustituye el volumen comercial cerrado por una secuencia caminable.
La forma abierta no garantiza por sí sola un espacio público. Horarios, accesibilidad, mezcla de usos y posibilidad de permanecer sin consumir decidirán su carácter colectivo.
AdvertisementARQUITHEAArchitecture for seeing more clearlyIdeas, buildings and tools for understanding the city through real questions.Follow @arquithea_ ↗Su interés está en comprobar si el comercio puede producir conexiones urbanas en una región marcada por urbanizaciones cerradas y dependencia del automóvil.
¿Una plaza comercial puede ser espacio público?
Puede aproximarse si permite atravesar, descansar y encontrarse sin obligación de consumir. La propiedad privada y el control de acceso siguen siendo decisivos.