DKA–Diele Kerciku Architetture ha reformado A12, una vivienda de aproximadamente 100 m² en Roma. El punto de partida es una sucesión de estancias cubierta por bóvedas de ladrillo.

La intervención conserva la altura y la textura de esas bóvedas. En lugar de convertirlas en fondo decorativo, las utiliza para dar continuidad a todo el apartamento.

Nuevos portales azules atraviesan los muros y desplazan la circulación. El color hace legible la operación contemporánea sin fingir que pertenece al edificio original.

La cocina participa en esa secuencia mediante carpinterías del mismo tono. Paso, almacenamiento y equipamiento forman una familia precisa dentro de una base material más antigua.

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La reforma demuestra que abrir una planta no siempre exige eliminar todos los tabiques. Cambiar la posición y la dimensión de unos pocos huecos puede producir relaciones diagonales y recorridos más fluidos.

Conservar también significa aceptar límites. Las bóvedas condicionan instalaciones, iluminación y encuentros; resolverlos con discreción evita que la técnica fragmente la lectura del espacio.

El azul funciona como herramienta de orientación. Identifica dónde se ha intervenido y guía entre habitaciones, mientras ladrillo y superficies neutras mantienen el peso histórico.

The fact. la obra fue fotografiada por Serena Eller Vainicher. Las imágenes utilizadas corresponden al apartamento exacto y no a otra reforma abovedada de Roma.

The question

¿Cuándo basta con cambiar los pasos en lugar de demoler una planta?

Cuando la estructura de habitaciones todavía ofrece buenas proporciones y luz. Un hueco colocado con precisión puede corregir circulación, vistas y jerarquías con menos residuo y más memoria.